Google ya ha salido a bolsa, y Larry Page y Sergei Brin, así como muchos de sus secuaces son ya más ricos de lo que seguramente jamás llegaron a imaginar.
Google… Qué gran idea, ¿verdad?
Pues no, realmente Google no es una idea novedosa. Si tuviéramos que dar crédito a quienes originalmente desarrollaron la idea de un sistema de indexación de los contenidos de Internet, deberíamos loar a Jerry Yang y David Filo, creadores de Yahoo. Ellos tampoco pueden quejarse de los beneficios que les ha reportado su idea, pero ese no era el tema que yo quería tratar, precisamente.
El tema es… ¿cómo es posible que una idea tan explotada como la de los buscadores de internet, que además parecía tener un mercado más que copado, haya tenido cabida para aceptar a un nuevo participante? ¿Cómo es posible que ese nuevo participante, sin mayores virtudes que una aproximación técnica algo distinta, se haya convertido en la referencia de este mercado en tan poco tiempo? Y fundamentalmente, ¿Cuándo volverá a pasar esto? ¿Y en qué mercado?
¿Alguien cree que Amazon perderá el tren como número uno del comercio electrónico? ¿O e-bay del mercado C2C? Quizás ahora mismo parezca muy complicado, pero visto lo visto, está claro que esto no es imposible, ni mucho menos.
La creación de un gigante como Google en tan poco tiempo, capaz de superar a sus competidores con tanta facilidad sin extraordinarios méritos (esencialmente podemos decir que todos los buscadores son iguales), me lleva a hacer una reflexión que posiblemente tenga mucho de verdad:
Internet todavía es algo muy inmaduro, al menos en algunos sentidos. Es suficientemente maduro como para soportar un flujo de negocio bestial, pero tiene todavía una inmadurez que permite estas grandísimas fluctuaciones y creaciones de riqueza en muy poco tiempo.
Se ha repetido miles de veces, hasta la saciedad, que Internet reduce la barrera de entrada en cientos de negocios, ya que los costes son mínimos y la audiencia potencial enorme. Sólo es cuestión de encontrar el nicho adecuado y de ser el mejor en ese nicho. De esta manera te garantizas el éxito.
Lo que está pasando ahora mismo es que muchos de los nichos todavía no han sido descubiertos, y los que lo han sido, en su gran mayoría no están bien explotados y admiten la entrada de advenedizos con mejores ideas y mucho empuje. Esto hace que estemos en un periodo de grandes movimientos en el mercado que poco a poco irán estabilizándose.
Otro factor a tener en cuenta es que Internet no es algo estático. Todo lo contrario, evoluciona con gran rapidez, de modo que nadie puede estar seguro de que su modelo de negocio va a seguir funcionando a lo largo del tiempo. De hecho, los empresarios de Internet con más éxito súfren del síndrome de la Reina de Corazones, que dice que es necesario correr a toda marcha para mantenerte donde estás, y correr aún el doble de rápido si quieres avanzar y llegar a otro sitio.
Esto es cierto justamente por lo mismo: la velocidad de los cambios en Internet no permite que nadie se relaje. Quizás algún día esto cambie, pero de momento no puede negarse que es así.
¿Cuántas sacudidas quedan aún en el mundo de internet?
¿Y cuando haya una nueva sacudida, qué hay que hacer para darte cuenta y que así la sacudida te empuje en la dirección que quieres…?