El precio del agua

Como comentaba en un post anterior, hace unos días volvimos de Japón. Hay muchas cosas que me han sorprendido.

Pero hoy quiero hablar de algo que aunque a primera vista parece poco importante, me da bastante que pensar.

En la época que hemos estado en Japón ha hecho un calor infernal, y durante nuestra estancia hemos tenido que comprar muchas botellas de agua. Muchas…!

De hecho nos convertimos en unos gourmets. A mí por ejemplo la marca Crystal Geyser no me gusta mucho. Por el mismo precio prefiero Minaqua, o por un poco más, Evian.

Pero la cuestión no es esa. De lo que quería hablar es del precio tanto del agua como de los refrescos en Japón. Antes de nuestro viaje leí un post de Kirai sobre este tema, en el que hablaba de la uniformidad de los precios allí. Da igual que compres en una tiendecita escondida en Akihabara, en la zona más pija de Ginza, en el distrito financiero de Tokio… el precio del mismo producto nunca varía más del 20% arriba o abajo. En España no es así.

Da la casualidad de que ahora estoy leyendo un libro que se llama The undercover economist, en el que el autor habla de que es una práctica habitual esto de poner precios más caros en zonas donde el comprador está dispuesto a pagar más caro ya sea porque tiene pocas alternativas, porque buscar algo más barato no compensa el esfuerzo, o porque no le preocupan unos céntimos de más o de menos. ejemplo: en las estaciones de metro/tren el café es más caro que en una tienda a 100 metros de la estación porque la gente que va al trabajo por la mañana prefiere pagar un poco más y tomar el café de camino a su trasbordo que salir de la estación, tomarse el café y volver.

También en sitios por los que la gente pasa sólo una vez o muy de vez en cuando, es más habitual que el precio sea caro, porque la sensibilidad al precio no es tan alta (ejemplo, en un aeropuerto o en zonas turísticas), pero en sitios donde hay consumidores habituales, la sensibilidad al precio es mucho mayor (ejemplo: en España las máquinas de café o de bebidas que hay en los edificios de oficinas tienen precios significativamente más baratos que los que se pueden encontrar en una calle cualquiera, que a su vez son más baratos que los que puedes encontrar en un chiringuito en una zona turística).

En Japón, según nuestra experiencia esto no es así. Los precios son mucho más uniformes. Parece mucho más honrado, la verdad.

Aparte de eso me gustaría destacar que el precio de este tipo de productos en Japón es significativamente más bajo que en España. Una botella de agua raramente suele pasar de los 120 yenes. Eso son unos 80 céntimos de euro, en un país en el que los salarios son significativamente mayores que en España.

Precios de bebidas

Pero no es solo el agua. Cualquier refresco tiene un precio mucho menor allí que aquí. Una coca cola de medio litro también se encuentra fácilmente por 120 yenes. Aquí por menos de 1 euro (muchas veces un euro y pico), no encuentras nada en una máquina.

No sé cuál es la razón. En parte puede ser porque en Japón hay máquinas casi en cada esquina, y el exceso de oferta reduce los precios, pero aún así creo que en España no nos fijamos mucho en estas cosas. En economía se dice que un producto vale lo que el comprador esté dispuesto a pagar. Si en España los precios son tan altos debe ser porque no nos importa pagar esas cantidades. Quizás es que nos fijamos menos, o somos más derrochadores en las cosas pequeñas, o el cambio al Euro todavía nos tiene comida la cabeza…

Para mí esto ya no va a ser así. De hecho hoy he estado en el aeropuerto y por un botellín de agua me querían cobrar 1,80 €. He decidido no comprarlo y esperar a subir al avión para pedir un vaso.

No tiene sentido que un producto que cuesta exactamente lo mismo de producir y distribuir en Japón y en España, sea tanto más caro aquí.

Si los consumidores nos rebelásemos contra estos abusos, los precios bajarían. Yo creo que voy a empezar a ser más receptivo, a fijarme más y a no dejarme engañar.

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