Tengo la tele puesta, y durante un intermedio algunos anuncios me han llamado la atención:
Iberdrola: ¿A nadie le sorprende que una hidroeléctrica, que se dedica a la explotación de presas hidráulicas, se promocione con una canción cuya letra dice “Let the river run”? (“deja que el río fluya”, justo lo contrario que hacen las presas).
Línea Directa: Sale una chica al teléfono y se oye una voz grave que dice: “Luz, soy tu padre”. Pequeña referencia friki.
Los creativos publicitarios en general son bastante frikis, está claro, pero el responsable de marketing que haya dado luz verde a este anuncio también debe serlo…
All-Bran: Parece que comer barritas de cereales hace que pierdas tu profesionalidad: Si le das una al guardia del aeropuerto, dejará al siguiente pasar aunque el arco de seguridad pite como loco.
Buena apreciación, que me pilla con ganas de desahogarme
Lo que es gracioso es que ciertas empresas del sector energético como Acciona, Iberdrola, Endesa, etc. siempre se preocupan de dar una imagen pseudoecologista en sus anuncios. Siempre hay tonos blanquitos, pulcritud, gente disfrutando de la naturaleza, grandes espacios abiertos y música con esas referencias.
Después resulta que Acciona y demás amiguitas son algunas de las corporaciones que más contaminan. Y ahora que Acciona se está yendo al garete día a día… veremos el cuidado que ponen con sus fiascos medioambientales.
Por cierto, los que vivimos en esos espacios naturales (en mi caso, una conocida reserva de la Biosfera) somos sistemática discriminados de las atenciones de Iberdrola y Teléfonica, las únicas compañías que nos ofertan electricidad y comunicaciones en este tipo de zonas, a la vez que nos interrumpen durante días dichos servicios porque su “servicio técnico está ocupado”. Este invierno, dos valles se quedaron sin electricidad durante dos días de frío, y esta semana pasada no ha habido Internet durante cuatro días.
Let the river run… xD
Hola, Mifune.
Me alegro de que te hayas podido desahogar un poquito (con motivo, por supuesto)
Aunque lo de Internet sí puedo decirte que en zonas urbanas también pasa. La semana pasada estuve yo dos días sin conexión!
Por cierto, mira en la barra lateral (“Estoy Leyendo”) donde tengo puesto ahora mismo un libro bastante interesante sobre Gion y en concreto sobre la vida de Mineko Iwasaki, heredera de la okiya Iwasaki, que acabó retirándose en los años setenta en la cima de su carrera.
Espero que te vaya bien con tu documental…!
Anda, es cierto!!!
He leído ese libro y lo he regalado también un par de veces. Mineko Iwasaki es una gran artista, retirada de Gion Kobu pero no de la vida cultual de Kyoto (especialmente desde su casa en Sagano). Aún puede vérsele en la Miyako Odori, donde la ciudad le brinda un sitio preferencial en los protocolos e incluso presenta obras de Kabuki y danza.
Mineko Iwasaki viene a ser la antagonista del petardeo que se trae Arthur Golden, con quien – toma cotilleo – tiene un juicio pendiente. Precisamente para el documental tenemos pedida una audiencia con ella para entrevistarla este mismo Septiembre. A ver si tengo oportunidad de conocerla.
¡Muy buena elección! En ese libro se le da la oportunidad de hablar a alguien que resume la esencia de Gion y que, durante mucho tiempo, llegó a protagonizar los dimes y diretes de Kyoto.
Por cierto, aunque esa sea una autobiografía y de lo que te voy a hablar es una novela, te recomiendo un libro un tanto venenoso de Yasunari Kawabata: “Lo bello y lo triste”.
Es una novela corta cuya trama principal transcurre en Kyoto y el autor – Nobel de literatura – aúna metafóricamente los dos Japones, el tradicional y el moderno, en un encuentro aparentemente cordial y soterradamente convulso.
Para los que, como tú y yo, hemos estado en Kyoto, la referencia continua a muchos escenarios conocidos de la ciudad hace que desaparezca cualquier barrera de lejano “exotismo” que a menudo interpretamos los occidentales en todo lo oriental. De esta manera, lo humano adquiere un carácter principal, despojado de souvenirs, y con sólo suspirar un momento ya podemos ver ese paseo junto al río Kamo, o las luces de Ponto-cho, o el sonar de la campana de un templo.
Ese es otro de los méritos de Iwasaki en su pequeña autografía, la “humanización” de la profesión que describe y la posibilidad para el lector de cualquier nacionalidad de identificarse con su infancia, juventud o madurez. Al fin y al cabo, las cosas que le hacen reir, llorar, equivocarse o acertar son las mismas que nos hacen igualmente vulnerables a los demás individuos de esta especie bípeda tan desgarbada que conformamos.
Ay, ya la he vuelto a liar. Siento la terrible extensión de mi comentario. Lo siento. :-S
P.D. = Hay un libro escrito por una catalana que también trata el tema de las geisha en los hanamacho de Kyoto. Se trata de “Geisha: el mundo de la flor y el sauce” de Eugenia Vilaró. Me sorprendió porque, soy bastante escéptico en estas cosas, y resulta que me encontré con una tesis estupenda hecha con tanto rigor como cariño.
Eso sí, no es tan barato como el de “Lo Bello y lo Triste”.
Gracias por las recomendaciones. Y ni se te ocurra disculparte por los comentarios!!
Además de clarificador e informativo, este te ha quedado muy evocador y poético.
Lo del enfrentamiento entre Mineko Iwasaki y Arthur Golden lo he visto en algún sitio.
De hecho en alguna reseña sobre este libro se dice que Iwasaki escribió su autobiografía para contrarrestar la visión tergiversada que ofrece Golden en “Memorias de una Geisha”, obra para la que Golden se entrevistó personalmente con ella, revelando posteriormente este hecho, algo que Iwasaki le había pedido explícitamente que no hiciera.
Según acabo de ver ahora mismo en la wikipedia, parece que tras la demanda interpuesta por Iwasaki ambos llegaron a un acuerdo económico por una cantidad no desvelada.
Espero que tengas mucha suerte y que consigas entrevistarla. Es uno de esos personajes que claramente merecen la pena.
Un saludo.