Hoy he estado releyendo “Founders at Work”, un libro que contiene varias entrevistas a fundadores de startups de tecnología.
Creo que se puede aprender mucho de las experiencias de estos emprendedores. He estado haciendo una pequeña recapitulación, y realmente me impresiona que muchas de las que acabaron siendo grandes compañías se crearon con objetivos mucho más modestos, cambiando su plan de negocio sobre la marcha incluso varias veces, hasta que encontraron su lugar.
Ejemplos:
- Max Levchin fundó PayPal pensando en desarrollar software de criptografía. Cuando esto no funcionó pasaron a dedicarse a crear un software de pagos para PDAs, teniendo una versión web como algo complementario. Finalmente se dieron cuenta de que el servicio web era el que realmente estaba funcionando y cambiaron su foco.
- Sabeer Bathia fundo una compañía para crear una base de datos accesible vía web. Cuando él y su socio empezaron a tener problemas para comunicarse entre ellos porque el firewall de las oficinas desde las que trabajaban les impedía acceder a su correo, cambiaron su foco y desarrollaron un servicio de correo accesible por web, que acabó convirtiéndose en Hotmail.
- Joe Kraus y sus cinco compañeros de Stanford querían crear una compañía juntos aunque no sabían muy bien de qué. Tras dar muchas vueltas decidieron orientarse a mejorar las tecnologías de búsqueda, inicialmente en discos duros locales, y posteriormente, cuando vieron que el negocio estaba en otra parte, comenzaron a dedicarse a la búsqueda en web. Así crearon el buscador Excite, últimamente en horas bajas, pero que llegó a ser el cuarto site más popular de Internet.
- Evan Williams también tenía claro que quería montar una compañía. Estuvo un tiempo dedicado a la consultoría y proyectos y cuando se sintió preparado montó Pyra Labs, una compañia para desarrollar un software de gestión de proyectos vía web. Trabajando en esta compañía desarrolló un software para publicar su blog, que hizo público en Internet. Este software, al que llamaron Blogger, se hizo cada vez más popular, eclipsando a su otro producto y convirtiéndose en el núcleo de su empresa.
- Arthur Van Hoff y varios compañeros, trabajadores de Sun Microsystems, dejaron la compañía con la idea de montar una startup juntos, aunque no tenían idea de qué iban a hacer. Comenzaron desarrollando librerías Java. Acabaron creando Marimba.
- Jim Ramsay fundó una compañía para desarrollar servidores de red domésticos. Cuando se dieron cuenta de que no había suficiente demanda para este producto decidieron enfocarse en una de las piezas en las que habían pensado para sus servidores: el grabador de video digital. Hoy la compañía en cuestión se llama TiVo.
- Ludicorp era una compañía desarrolladora de un juego multijugador, al que añadieron una funcionalidad de chat y publicación de fotos. Cuando la popularidad de este módulo superó a la del juego, se plantearon dotarle de más contenido y dedicarle más tiempo que al propio juego. Así nació Flickr.
Hay también muchos otros ejemplos de startups que comenzaron como proyectos personales y cuando alcanzaron suficiente tamaño sus creadores tomaron la decisión de dedicarse a ellos a tiempo completo.
Ejemplos:
- Del.icio.us comenzó como un proyecto personal de Joshua schachter para organizar sus marcadores.
- Hot or Not nació como un pequeño experimento de James Hong, sin mayor ambición que desarrollar algo entretenido y aprender con ello.
- TypePad nació cuando Mena y Ben Trott, que no se encontraban cómodos con el software de blogging existente, desarrollaron su propia aplicación de blogging para uso personal.
Aunque las razones que llevaron a todos estos emprendedores a poner en marcha sus proyectos sean muy distintas entre sí, el factor común de todos ellos es que supieron desarrollar productos que la gente apreciaba y necesitaba, cubriendo una necesidad que no estaba suficientemente cubierta, o dando un nuevo enfoque a un producto ya existente.
Tengo que decir que personalmente me produce mucha admiración tanto la gente que se lanza a la aventura de emprender sin una idea totalmente clara, como aquellos que creen tanto en la idea de la que parten que también se lanzan a ello sin ninguna duda.
Dicho esto, no quiero quitar mérito a aquellos que arrancan partiendo de un proyecto personal que alcanza cierta popularidad. Si bien el riesgo puede parecer menor, también hay que acertar con el momento de dar el salto.