Cuatro días en Hong Kong

Hace ya unos cuantos meses que estuvimos en Hong-Kong. He estado viendo las fotos hoy y recordando un poco cómo fue nuestro viaje. En cuatro días hicimos un montón de cosas!

Día 1:
Llegada al aeropuerto. Sin hotel, sin un triste HK$. Lo primero que hicimos fue cambiar Euros. Lo segundo, buscar alojamiento. No lo sabíamos, pero llegamos en una semana festiva, y además al día siguiente a nuestra llegada pasaba la antorcha Olímpica por la ciudad. Por todo esto, los hoteles estaban a rebosar, y los que no lo estaban tenían unos precios astronómicos.

Estuvimos mirando por Internet y preguntando en los puestos de hoteles que hay en el propio aeropuerto. Todo muy caro. Al final fuimos al Centro Turístico que también está en el aeropuerto y acabamos cogiendo un hotel en Wan Chai, cerca de la zona financiera de Hong Kong: el Renaissance Harbour View. Un hotel genial! Tampoco lo sabíamos, pero resulta que la antorcha Olímpica pasaba justo por delante de la puerta de nuestro hotel al día siguiente.

Además de tener unos excelentes servicios y estar estupendamente ubicado, el hotel está justo al lado del muelle de embarque del Star Ferry de Hong Kong. Estos barquitos llevan haciendo el trayecto entre la isla de Hong-Kong y la península de Kowloon desde hace más de 100 años. Muchos habitantes de Hong Kong siguen utilizando este servicio diariamente para pasar de un lado a otro de la bahía. El ferry es además una de las mayores atracciones turísticas de la ciudad.

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Hotel Renaissance Harbour View visto desde el Star Ferry

Our Hotel Room
Nuestra habitación

Star Ferry
El Star Ferry

Después de comer cogimos el ferry hasta Kowloon y nos fuimos a ver el Hotel Península, famoso por su típico té con pastas de las cinco, y luego nos acercamos a Nathan Road, la zona de las tiendas de electrónica. A las ocho de la tarde, después de hacer algunas compras, volvimos al muelle del Star Ferry en el lado de Kowloon para ver el espectáculo de luces que se inicia todas las noches a esa hora, cuando muchos de los edificios de Hong Kong sincronizan su iluminación y llevan a cabo unos juegos de luz en los que participa toda la ciudad. Algunos edificios incluso han instalado lásers en sus azoteas, y en algunos días del año el espectáculo se complementa con fuegos artificiales. Es algo realmente digno de ver!

Almu en Hong Kong
Almu en Kowloon

Hong Kong de noche
Espectáculo de luces

Día 2:
Amaneció un día un poco lluvioso. Lo primero que hicimos después de desayunar fue ir a ver el disparo del “Noonday Gun”, que lleva disparando una salva todos los mediodías desde 1860. Después, como seguía lloviendo nos refugiamos en un par de centros comerciales de los alrededores. Cuando dejó de llover nos dimos un paseo por las calles de Causeway y llegamos al templo de Tin Hau.

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Noonday Gun bajo la lluvia

Incienso
Incienso en el templo de Tin Hau

Por la tarde volvimos al hotel para ver el paso de la antorcha Olímpica

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Último tramo del paso de la antorcha por Honk Kong visto desde nuestra ventana…

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… y a la vez desde la tele del hotel.

Después nos dimos una vuelta por “Central”, la zona financiera y donde están las sedes de los bancos y los mayores rascacielos. Desde ahí cogimos el tranvía para ir hasta Happy Valley, el hipódromo de la ciudad. Lo que no sabíamos es que ese día no había carreras…!

La afición a la hípica en Hong Kong es tremenda. De hecho algunas semanas más tarde Hong Kong fue la sede de las pruebas hípicas en las olimpiadas de Pekin.

Central Hong Kong

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Como no pudimos ver las carreras nos dimos un paseo por la zona de Causeway Bay, y después volvimos al hotel.

Día 3:
Por la mañana volvimos a cruzar a Kowloon. Estuvimos en el mercado de jade, regateando como locos y con el tiempo muy justo porque a las 13:00 teníamos reservado un trayecto en Sanpan, el barco típico de la bahía de Hong Kong. Salimos de allí y cogimos un taxi para cruzar de nuevo a la isla, pero resulta que el taxista que nos cogió debía ser uno de los pocos que no sabe inglés en todo Hong Kong. Tratábamos de hacerle entender que nos tenía que llevar al muelle de Central. Se lo señalábamos en el mapa y aún así no se enteraba del todo…! Al final tuvo que llamar por teléfono a alguien que sí hablaba Inglés, a quien le dijimos “dígale al conductor que tenemos que llegar a los muelles antes de las 13:00! Si llegamos se lleva una buena propina…!” Y al final llegamos por los pelos! Nos dió tiempo de coger el Sanpan, pero durante unos minutos pensamos que no íbamos a llegar!

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El sanpan con las velas arriadas

Almu en Sanpan
Almu en el sanpan

El trayecto fue genial. El barco nos dejó de nuevo en Kowloon, al otro lado de la bahía, y estuvimos en el Soho y subimos por el escalator, la escalera mecánica más larga del mundo. Esa tarde fuimos hasta Aberdeen, un antiguo pueblecito de pescadores convertido en nido de rascacielos. La diferencia es que estos rascacielos son todos de viviendas, no de bancos o grandes empresas. Al anochecer es impresionante ver cómo se empiezan a encender y apagar las luces en las ventanas de los rascacielos siguiendo el ritmo de la gente que llega a casa o que entra y sale de sus habitaciones. Es como ver árboles de Navidad gigantes con luces parpadeantes.

Aberdeen

Esa noche cenamos en el Jumbo, un restaurante flotante que hay en la zona.

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View from our room
Vista desde nuestra habitación

Día 4
Por la mañana fuimos a Lantau a ver el Buda gigante. Para llegar hasta allí hay que coger primero el metro y luego un teleférico que te lleva casi hasta el templo. El trayecto en teleférico es una pasada.

Ngong Ping 360

Hong Kong airport

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Almu y Buda

Por la tarde cogimos un bus a la parte norte de la isla y vimos Repulse Bay y nos acercamos hasta el mercadillo de Stanley.

Esa noche estuvimos en el Victoria’s Peak, la cima más alta de la isla de Hong Kong, desde donde se divisa toda la ciudad y la bahía. Impresionante colofón a nuestro viaje.

Hong Kong

Hong Kong

Hong Kong

Acabo de volver de Hong Kong, y no se parece en nada a Villarmentero.